Religionsmafia·Din Mafyası·Messias

Prólogo

5 min de lectura · 952 palabras

Este texto en español es una traducción automática del original turco y puede contener errores.

¡Un tema que concierne personalmente a todos los que viven en el mundo entero!

El Señor miró, y era mucha la maldad que el hombre hacía en la tierra, y todo el pensamiento e intención de su mente era de continuo solo el mal… Dios miró la tierra y vio cuán corrompido se había vuelto todo… Dios dijo a Noé: “Pondré fin a la humanidad”, dijo, “porque por causa de ellos la tierra se ha llenado de violencia. Y junto con ellos destruiré también la tierra.” (Nueva traducción de las Sagradas Escrituras, el libro del Génesis, capítulo 6, versículos 5 y 12-13) …Oh Señor mío, perdona, …y a los extraviados no les aumentes en nada sino en perdición. (El Corán, la sura de Noé, la 71.ª sura, versículo 28.)

Las palabras anteriores pertenecen a Dios mismo; están tomadas de la Torá, los Salmos, el Evangelio y el Corán, que Él hizo escribir por medio de Sus profetas. Así como podemos leer su relación con nuestro tiempo en las palabras de muchos profetas, aquí trataré de mostraros solo un versículo más. En el Evangelio, en el libro de Mateo, Jesús el Mesías dice lo siguiente acerca de los últimos días:

Como fueron los días de Noé, así también será la venida del Hijo del Hombre (es decir, de Jesús el Mesías). Porque en los días anteriores al diluvio, hasta el día en que Noé entró en el arca, la gente comía y bebía, se casaba y se daba en casamiento; y así como no supieron nada hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así también será la venida del Hijo del Hombre. Mateo, capítulo 24, versículos 37-39

Por favor, reflexionad sobre si lo que habéis leído os concierne personalmente o no. Si dudáis de que Dios mismo se interesa por toda la humanidad, uno por uno, y por la tierra, leed estas palabras:

No cae una hoja sin que Él lo sepa. Sura Al-An’am, la 6.ª sura, versículo 59

Y aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. La sección de Mateo de las Sagradas Escrituras, capítulo 11, versículo 30.

Pensad en los árboles de la tierra; ¿podríais calcular el número de las hojas que caen de ellos? Pensad de nuevo en todas las personas de la tierra, y cuántos cabellos se les caen cada día y cuántos nuevos crecen en su lugar; ¿podríais contarlos? En verdad es algo imposible para nosotros, y eso aun con la tecnología en la que vivimos. Incluso puede parecer innecesario. ¿Qué madre o padre, por mucho que ame a su hijo, ha contado los cabellos de su cabeza y sabe su número exacto en cada momento? ¿Nos parecen absurdas todas estas cosas? Puede ser; pero lo que se quiere decir es que nuestro Creador sabe todo esto. Arriba leímos los versículos que muestran que es así. Junto a cientos de versículos, ¿no son acaso incluso estos dos versículos pruebas que muestran cuán poderoso es Él, y cuán de cerca se interesa por todas Sus criaturas? Un Dios que se interesa por el número de los cabellos de cada uno de nosotros, ¿no se interesará por lo que pasa por nuestro corazón, por lo que hacemos, por lo que haremos, por lo que decimos? Sí: a nuestras obras, a nuestros pensamientos, a los motivos de nuestra conducta y a las cosas que erigimos en nuestro corazón, Dios les da mucha mayor importancia.

Seguramente hemos oído algo sobre estas cosas desde nuestra infancia. Por muy poco religiosos que seamos, y por mucho que nos hayamos quemado con los que se hacen pasar por religiosos, interesémonos por Él; no del modo en que Dios mismo se interesa por nosotros, sino del modo que Él espera de nosotros. No podemos contar los cabellos de nuestro Creador; eso sería un absurdo. Pero si dedicamos tiempo y buscamos el verdadero conocimiento, esto significará vida para nosotros.

Por medio de este libro, os aconsejaría que leyerais con reflexión las cosas que deseo deciros, porque también os conciernen personalmente. Podemos decir que muchas cosas —la política, la cuestión turco-kurda, las guerras, el terror, los millones de refugiados, la pobreza, el hambre, los problemas entre hombres y mujeres, el rumbo del mundo— no nos conciernen. A menudo, en verdad, no nos conciernen, pues por lo general no está en nuestras manos; aunque hagamos grandes esfuerzos por ello, no podemos cambiarlas.

Pero los temas de que se habla aquí os conciernen a vosotros mismos —sí, a toda la humanidad—, quienquiera que seáis. Porque esta es la relación entre Dios y vosotros; para vosotros puede significar o la vida eterna o el llevar una condena eterna. Y aunque no podamos cambiar muchas cosas, podemos cambiarnos a nosotros mismos. Porque vivimos en un tiempo igual que los días de Noé.

Las interpretaciones y entendimientos que leeréis en este libro no son profecía. Es decir, Dios no me habló con palabras, como hizo con Sus profetas. Más bien, a partir de las palabras de los profetas y del conocimiento que he adquirido mediante la investigación, me esfuerzo —con oración y súplica a Dios— por alcanzar un entendimiento correcto. Aprendiendo también de los errores que muchos en el pasado cometieron, a sabiendas o sin saberlo, he tratado de sacar una conclusión, o un comienzo.

Dios también predijo que las cosas serían así en nuestros días. En el libro de Daniel en las Sagradas Escrituras, capítulo 12, versículo 4, Dios dice:

“Pero tú, oh Daniel, guarda estas palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin; muchos investigarán, y el conocimiento aumentará.”

Es precisamente porque vivimos en el tiempo del fin que trataré de transmitir a todos el conocimiento que poseo.

Quedad bien y en paz.

Dejad de confiar en el hombre mortal… Isaías 2:22 …… ALLAH ni se equivoca ni olvida… Sura Ta-Ha, versículo 52 ……Dejad de confiar en el hombre mortal… Isaías 2:22 …… ALLAH ni se equivoca ni olvida… Sura Ta-Ha, versículo 52 ……